Los DJ’S son unos ñoños
Viendo algunas fotografías de los denominados DJ’S me parecieron particulares. No saben tocar instrumentos en muchos casos, pero en imagen nos dicen que estudian mucho sobre música. ¿Qué otra cosa podría ser? Rodearse de incontables álbumes, seguramente de mucha mierda. Tener que escuchar con atención en busca de unos segundos de material pegajoso.
¿Por qué no son vistos como ñoñazos? Es una pregunta que tal vez tenga respuesta o tal vez no sea válida. No son vistos como ñoños porque el álbum es diferente al libro. El estudio son las letras y la música es la fiesta. Sobre las letras siempre hay alguien que tiene una supuesta autoridad para opinar, se le respeta porque la lectura es una actividad lenta, tanto que muchos prefieren dejarla para ocasiones especiales. El recomendador puede tener mal gusto pero nadie dirá nada. El esfuerzo requerido es mayor a la recompensa.
Sobre música las recomendaciones son pequeñas ofensas. Nadie dice a los demás con qué música deberían bailar o divertirse. Recomendar música mala es una desgracia social. Una canción siempre dura lo mismo, sus elementos no cambian, cada vez la conocemos mejor. Tiene dos etapas: la inmediata y la siguiente. Nuestra inteligencia se pone a prueba y crecemos cada vez que reconocemos que una canción inmediata no debe ser escuchada muchas veces o se estropea para siempre. Somos viejos cuando escuchamos puras canciones del grupo de la siguiente. Somos estúpidos al ser viejos y escuchar inmediatas estropeadas.
¿Iríamos a la audioteca pública? Una buena colección de música del mundo, con una buena base de datos, expandiéndose con miles de cubículos para escuchar música. Imagine que todas las personas fueran DJ’S con el acervo de Madlib. Resulta aberrante en primera instancia pero si examinamos nuestra idea resulta ser miedo a lo desconocido. Imagine toda la música que nos espera.


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