Todo es un conciliábulo
Si al principio de todo está el miedo, si el miedo nos obliga a buscar explicaciones, a sacarnos de la manga entes de razón, sistemas ideológicos y demás patrañas que no entiendo, cuya influencia en nuestras vidas no se puede precisar; si el temor a lo desconocido, a la enfermedad, a la soledad y a la muerte son las motivaciones para toda explicación extirpadora del miedo, entonces no olvidemos que el temor a las nuevas explicaciones, a nuevos sistemas ideológicos, a las otras culturas; en fin, todo lo que nos parece sospechoso, nos aparece como tal porque tenemos miedo.
El rechazar en nombre de alguna creencia, saber o práctica establecida también tiene origen en el miedo. Por tanto, para extirparlo, también es necesario extirpar muchas seguridades del orden establecido.
————
Nuestras explicaciones son suficientes para brindarnos seguridad por tiempo limitado. Eventualmente el transcurso del tiempo evidencia la fragilidad de sus fundamentos. Se abre paso a la búsqueda que desemboca en la invención de una nueva cosmogonía, distinta, en relación a la cual se ordenan las explicaciones que manan seguridad. Sin embargo, para cuando se concensúa su certeza y quedan establecidas en la forma de un nuevo orden, ya la historia ha dado varias volteretas. Por alguna razón se intenta regresar a las viejas explicaciones, sobre todo cuando surgen fenómenos inexplicables. Es lo anterior o buscar infinitamente nuevas soluciones.
En todo caso, las verdades del presente parecerán siempre incompletas, anacrónicas y si acaso verosímiles, no podemos pedir más.


deja un comentario